Criaturas de leyenda

TIBICENAS

IRUENES E IRGUANES, EMISARIOS DEL LADO OSCURO

Entre las creencias mágicas y espirituales de las poblaciones canarias preeuropeas se encontraba la relativa a la aparición de las tibicenas, criaturas temidas por los antiguos canarios y que por las descripciones conservadas suponemos que fueron de tipo espectral. Desde la nueva mentalidad cristiana de los conquistadores castellanos fueron etiquetadas e interpretadas como demoniacas, aunque hoy sabemos que no es del todo correcto usar estos conceptos en la cultura indígena. Sin duda fueron percibidas como malignas, y su forma predominante de grandes y agresivos perros lanudos, remite al temor y a los daños que los perros asilvestrados infringían al ganado, que era clave en la riqueza y sustento de la comunidad.

Hacia 1590 el ingeniero y cronista genovés Leonardo Torriani, refiriéndose a ellas en el contexto de Gran Canaria, escribió:

Entiendo que el que con estos canarios hacia semejantes apuestas era el demonio, para hacerlos despeñar; el cual se les aparecía muchas veces de noche y de día, como grandes perros lanudos, y en otras figuras, a las cuales llamaban tibizenas”.

En La Palma se les denominaba Iruene, al tiempo que Torriani y otros autores también recogen un concepto similar en La Gomera, aunque con el nombre de Irguanes, criaturas sobre las que los historiadores Antonio Tejera Gaspar y Marian Montesdeoca rescataron la siguiente descripción anónima:

A estos gomeros naturales de aquí se quenta dellos que les parecían unos ydolos, que ellos en su lengua llamaban Yrguanes, tan grandes como nouillos de dos o tres años, muy lanudos, de lana espesa de carneros burdos, y andaban ympinados en dos pies, y los espantaban a ellos y a sus mujeres, y los ahuyentaban algunas vezes quando los enojaban y les ahygaban o espantaban los niños. Estos heran demonios que tomaban cuerpos pantasticos en el ayre, y se hazian adorar y temer”.

Aunque lo lógico es pensar que dicha creencia pertenece a un remoto pasado, la realidad   apunta en otra dirección, pues no sólo se ha mantenido en el tiempo, sino que incluso se registran encuentros con tibicenas en la actualidad. Por lo general se mantiene la imagen arquetípica del perro negro como emisario del mal, aunque en nuestros archivos acumulamos casos con otras formas, algunas bípedas y otras próximas a machos cabrÍos y carneros.

Muchos de nuestros casos han ocurrido en las proximidades de espacios arqueológicos cultuales, lo que abre un camino al debate sobre la naturaleza y significados del Fenómeno Tibicena, y la mayoría de las veces los “espectros” actúan como proyecciones silenciosas, sin interactuar o reaccionar ante las personas que se los encuentran.

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